martes, 22 de mayo de 2012

Atrapados en la red

 
Facebook se ha convertido en 7 años en la red social más importante del mundo, consiguiendo aglutinar al 10% de la población mundial




Hace unos días vi el siguiente post que un buen amigo publicó nada más unirse a la archiconocida red social Facebook: "Admiro a Mark Zuckerberg, a pesar de todo lo que he resistido, al final ha conseguido obligarme a hacerme un  Facebook.” El mensaje contenía mucho más significado del que parece.  No enterarse de los  eventos, qué hacen tus amigos o qué piensan. Ciertamente, la red ha tomado tanto protagonismo que estar fuera del mundo virtual prácticamente significa estar fuera del mundo real. 

El Boom de las redes sociales

Apenas han bastado unos pocos años para que Facebook haya logrado introducirse en nuestras vidas y se haya convertido en una de las más potentes herramientas de comunicación. Tanto es así que el 61% de usuarios lo visitan a diario y el 96% al menos una vez por semana.

El 96% de usuarios de Facebook accede al menos una vez por semana

La sociedad ha podido contemplar la auténtica fuerza de la red social con las movilizaciones del 15M. La avalancha de mensajes, grupos y comentarios hizo que la gente saliera a riadas a las calles en más de 50 ciudades, numerosas localidades más pequeñas y que en un par de días se articulara una especie de movimiento que se ha contagiado por todo el mundo y que nadie sabe a ciencia cierta en qué se convertirá.

El acceso a Internet cada vez es más fácil gracias a la aparición de los móviles de última generación, tabletas y a la creación de la web 2.0. Con esto, las redes sociales han irrumpido con fuerza en los últimos años y  han dejado perplejos incluso a los gurús más optimistas.  

El 70% de personas encuestadas son usuarios de una red social


Así, páginas como Twitter, Tuenti o Facebook han revolucionado Internet, pero esta última ha sido la que ha dado el carpetazo sobre la mesa, convirtiéndose  en el 2º site más buscado del mundo y el 3º de España, por detrás de Google y Youtube. 


 

El niño gigante

La compañía, creada en 2004 por el aún estudiante de Harvard, Mark Zuckerberg, ha logrado que a día de hoy formen parte de ella alrededor del 10% de la población mundial, es decir, 600 millones de usuarios en todo el globo y que su valor alcance la asombrosa cifra de 50 billones de dólares. Y a una rapidez espectacular, pues solo han transcurrido 7 años. Además, no parece que vaya a reducirse el ritmo meteórico, sino todo lo contrario, existen muchos inversores interesado en formar parte de la compañía. 

La empresa está valorada en 50 billones de dólares

Esto ha llevado a los más escépticos a advertir que se está creando una burbuja de la que cabría esperar un pinchazo como ya ocurrió hace 10 años con las punto com, si no se da algo de sosiego a la situación. Pinchazo o no, la burbuja se sigue hinchando. En enero Facebook recibió una inyección de 1.000 millones de dólares de las compañías Goldman Sachs y del grupo ruso de inversión Digital  Sky Technologies. Y eso no es todo, la web prepara su salida a bolsa para 2012 esperando alcanzar un valor de 240 billones de dólares.



El caso español

Según un estudio elaborado por Nielsen Online, el 22% del tiempo que los internautas navegan por la red es en una red social o lo que es lo mismo, 23 horas mensuales. 

España ha sido uno de los países donde las redes sociales han calado más profundo, consiguiendo cambiar los hábitos de millones de personas. Es el segundo país con mayor índice de población afiliada a la red social, solo superada por Italia.

Aunque en el caso español Facebook tiene que compartir podio con Tuenti, una red social pensada para la gente más joven. El 83% de los españoles entre 15 y 30 años es miembro de ella. Pero este dato no es excluyente, ya que la mayoría de los usuarios  participan en ambas redes. En 2010, las 4 palabras más buscadas fueron Facebook, Youtube, Tuenti y Twitter.

Nuevas formas de publicidad: El Marketing viral

Probablemente la mayoría de personas se han preguntado alguna vez: ¿Por qué Google, Youtube, Facebook, Tuenti o Myspace son gratuitos? ¿Por qué siendo tan grande el servicio que prestan no se les ha ocurrido cobrarnos a los usuarios? 

23 horas mensuales pasa un internauta en una red social

Probablemente, si se tuviera que pagar por ser miembro las redes sociales no tendrían el éxito que han cosechado. Su objetivo principal es captar al máximo número de personas posible y tratar de financiarse de otro modo. Como en los demás medios de comunicación ocurre, las redes sociales se sustentan mediante los ingresos procedentes de la publicidad.
El precio de insertar un artículo varía en función del impacto que genere. A diferencia de la prensa, radio o televisión, donde las audiencias se miden por estimaciones más o menos precisas, en Internet todo está milimétricamente medido por el número de clics. Además, se puede saber qué personas pulsaron sobre el anuncio, su procedencia, sexo, edad, nombre y apellidos. El único margen de error es que los perfiles de los usuarios sean veraces o no. Un estudio de Entrustet anunció un resultado apabullante: 98% de los usuarios utiliza nombre real y solo el 2% inventa un nickname. Un dato muy curioso,  a pesar de que Facebook no nos obliga a decir la verdad, nosotros le brindamos toda nuestra información privada solidariamente. Toda esta revolución ha hecho a los expertos en la materia crear un nuevo concepto: El Marketing viral. 

El Marketing viral ha revolucionado la forma de hacer publicidad

Una de las herramientas del Marketing es la segmentación del público objetivo por diversos parámetros: edad, sexo, zona geográfica, nivel renta, etc. Ahora, gracias a las redes sociales la segmentación podrá ser personalizada.

Según una encuesta realizada por la empresa Jupiter Research, el año pasado, el 25% de las personas consideraron que Facebook es el líder en marketing viral, seguido por Google con un 21% y por YouTube con  el 14%. De lejos los siguen otras webs como MySpace, Microsoft o Yahoo.

Facebook ha sido la web que más partido ha sacado a este nuevo concepto. Ha cambiado la forma de hacer Marketing y ahora más que nunca una buena parte de la inversión de las empresas en publicidad se está desviando hacia la red. 



¿Red social o red comercial?

Facebook es un caramelo para las empresas de toda condición y tamaño, la posibilidad de interactuar con cada cliente de forma inmediata, la alta capacidad de penetración. Zuckerberg lo sabía, por eso les ha creado una sofisticada y cómoda interfaz donde pueden elegir a qué clase de público dirigir su anuncio, crear relaciones personales con cada usuario mediante las aplicaciones, los grupos y las páginas de fans y obtener un feedback casi inmediato. 

Además, las empresas pueden analizar la repercusión de sus campañas gracias a un sencillo sistema de gráficos que la web les proporciona, con multitud de opciones, ya que pueden observar y segmentar el público que visitó su página.


Así, en España el 78% de las PYMES acceden a redes sociales, mientras que solo el 23% recurren a crear páginas web para darse notoriedad. Es tanta facilidad para crear una cuenta y el alto índice de penetración parecen ser los puntos fuertes de esta vía de comunicación. No es de extrañar que 300.000 marcas interactúen con sus fans en esta red, que muchos dudan entre comercial y social.

El 78% de las PYMES acceden a redes sociales

Las multinacionales tampoco han dejado de lado las nuevas vías de comunicación y también se han sumado activamente a Facebook. La interactividad proporciona mayor dinamismo a sus campañas. De esta forma,  se sirven de aplicaciones o juegos  para llevarlas a cabo.



Conspiranoias

La historia de Facebook viene bien recogida en el libro del escritor americano David Kirkpatrick  “The Facebook effect”,  donde repasa cuáles son los procesos y las estrategias que siguió Zuckerberg para instalar la web en lo más alto.

También plantea algunas cuestiones a tener en cuenta. Facebook establece una relación tan íntima con los usuarios, posee tantos datos personales, fotografías, relaciones, etc.,  que no puede entender cómo es posible que esa información esté en manos de una empresa privada, cuyo principal objetivo es obtener beneficios. Propone que los derechos a la privacidad estén regulados por algún tratado u organismo supranacional.

Por su parte, Julian Assange, fundador de Wikileaks, declaró hace poco en una entrevista al canal Russia Today que Facebook “es la base de datos más completa de las personas. Sus relaciones, nombres, direcciones, lugares, comunicaciones con otros y sus parientes. Todo dentro de Estados Unidos, todo al alcance de la inteligencia estadounidense”.  No puedo aportar pruebas concluyentes al respecto, pero cree que “EE. UU. tiene el poder legal y fiscal para exigir información a las redes si ellos lo requirieran”.  

La información personal de 600 millones de personas está en manos de una empresa privada

Conspiración o paranoia, bien es cierto que Facebook posee a día de hoy la mayor base de datos sobre personas del planeta, y que marcha con perspectivas de crecimiento. Además, está totalmente desprotegida. Si  tecleamos en Google nuestro nombre, el primer site que nos aparecerá será nuestra cuenta de Facebook, en el caso que no hayamos mentido al crear nuestra cuenta. A partir de aquí puede comenzar un debate interminable sobre derechos de privacidad, dónde empieza y dónde acaba. El principal problema es que mientras que la tecnología avanza a pasos agigantados, la legislación lo hace lenta y pausadamente, con lo que nunca llega a adaptarse a los cambios, propiciando así multitud de situaciones alegales.  

Nadie lee la letra pequeña
 “He leído y acepto las condiciones de uso”. Cuántas veces las habremos ignorado al ver el incontable número de líneas que se amontonan. Cuando damos el OK firmando un contrato con una base legal , y contra el que no podremos reclamar en un futuro. ¿Hacemos lo mismo al firmar una hipoteca? Quizá debiéramos leer para no llevarnos ninguna sorpresa. 
 Datos al alcance de cualquiera
 Si tecleamos en Google nuestro nombre y apellidos, una de las primeras entradas que nos aparecerá será nuestra cuenta de Facebook, si no hemos mentido. Nuestro perfil está expuesto a todo el mundo, cualquiera puede acceder a nosotros de esta forma. En cambio, en Tuenti no ocurre esto, existe más privacidad.  

 En las últimas  semanas se ha sabido que se han estado filtrando datos de manera “accidental” a empresas ajenas dedicadas a la publicidad y análisis, mediante distintos juegos y aplicaciones como FarmVille o TexasHoldEm ofrecidos por la red social. Symantec descubrió que mediante más de 100.000 aplicaciones estas empresas podían acceder a los perfiles de los usuarios, a sus fotos y a las relaciones con los demás usuarios. El dato es importante sabiendo que el 70% de los usuarios utiliza alguna de estas aplicaciones implicadas al menos una vez al mes. La Agencia de protección de Datos está investigando si los usuarios españoles han podido verse afectados.

Quizá aún sea demasiado pronto para definir el futuro de Facebook, pero sí que sabemos la fuerza que está adquiriendo, y que Zuckerberg ha creado un instrumento que nos obliga a estar dentro para no estar aislados del resto, aunque implique exponer nuestra privacidad a manos de empresas o cualquier persona que se preste mínimamente a buscarnos. Además se sabe que aunque borremos nuestro perfil o cambiemos los datos, Facebook guarda una copia para sí mismo. Para bien y para mal estamos atrapados en la red. Y desprotegidos.




martes, 15 de mayo de 2012

Poemas de frustración, rabia y realidad



 Estos poemas los leí en la última jam literaria a la que fui y tuvieron una buena acogida, a pesar de que pensaba (y pienso) que eran demasiado simples. Eso sí, son totalmente viscerales, están escritos en un momento puntual de rabia y frustración absoluta. 







  ¿Paz? Háblame de paz.

   Capítulo1. Libro de historia contemporánea,
    y no tanto.

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Me entregasteis el arma más poderosa
y se volvió contra mí.

Absorbí todo cuanto pude y ya no hay
vuelta atrás.

La paz son unos ojos cerrados.


Ahogué toda mi esperanza en una pseudo-revolución
perdida de antemano.
Es tan sutil la fina vara del domador.

La paz son unos oídos sordos.


Ahora ciego y sordo comprendo que
La sabiduría  y la ignorancia no tienen límites.

La paz es la esclavitud moderna.
                
                                                   ___________________________


Sólo el rugir de los estómagos
nos librará del embrujo catódico y la fuerza gravitatoria
del sofá.

Solo el rugir de los estómagos
hará relucir nuestros instintos más despreciables,
nos dividiremos.

La guerra es parte del ciclo.
No aprenderemos nunca, solo somos unos primates 
                                                                      venidos a más.



                                                                                    






 

domingo, 15 de abril de 2012

Roads

Esto lo hice hace ya un tiempo, es mi única obra de arte y de la que más orgulloso me siento, sobretodo porque ni sé tocar el piano, ni en mi vida usé un pincel. La música es totalmente improvisada y refleja el paso de los días en la verde, fría y tranquila Noruega. Por eso, no tengáis prisa en escucharla. Para Jandro y Nas, que me insisten en que mantenga vivo el blog!



Aquí os dejo escrito lo que fue el diario de a bordo y Making Off de la obra: materiales, idea, etc.

¿Por qué Roads? 

La razón del título se debe a varios motivos: por una parte, las notas de la canción del piano parece como si recorrieran  los pasillos de un laberinto, representadas por las pinceladas y ejecutadas por el chico, que busca su propio camino y escapa de la melancolía. 

Por otra, las pinceladas representan las decisiones que podemos tomar a lo largo de toda nuestra vida y esta es la idea que he tratado de reflejar en el vídeo, ayudándome de la ayuda de la historia paralela del joven encerrado en la habitación de su vida, pensando en su futuro, desesperado buscando una salida.

El trabajo está realizado en Kristiansand, una pequeña ciudad en el sur de Noruega, durante la estancia que realicé allí en el año 2009.

Voy a explicar cómo me encontré con el camino para construir mi proyecto desde los sentimientos, sin pensar, sólo mediante la actuación, la ejecución del estado inconsciente. El estilo y la forma están inspirados en el arte Beat. La principal motivación del proyecto era que tenía que ser espontáneo y, para hacerlo, lo mejor era esperar a la inspiración. "Es cuestión de tiempo”, pensé. Y esperé unas semanas.

Mañana lluviosa de inspiración

Era una mañana de lluvia, típicamente noruega, aunque no especialmente fría. Era uno de esos días que uno es hipersensible; los sentidos perciben mejor las vibraciones del entorno y se adaptan mejor a él. Todo lo que afecta a sus oídos y los ojos están más abiertos que de costumbre. Y un flash vino a mi mente. Es muy difícil de explicar, es como si el subconsciente te guiara y tú desearas que lo hiciera.

Me decidí por ir a tocar el piano y grabarme. Para entender realmente esta pieza, se debe tener en cuenta que yo no sé tocar el piano. Sí que tengo ligeros conocimientos musicales, no sé solfeo, pero considero que tengo algo de oído musical. He probado varias veces tocar el piano, y el único patrón que sigo es usar solo las teclas blancas y para hacer acordes colocar la primera, tercera y quinta nota. Nunca he tenido ninguna enseñanza formal.

Con este tipo de método inductivo uno no piensa en qué notas o escalas está tocando - solo en la música. No es consciente de las "leyes de la música," por lo que se es libre para hacer lo que se quiera, suene bien o mal (y en mi caso tanto como sea posible debido a mi falta de conocimientos técnicos).

Mi intención era ser tan espontáneo como fuese posible, así que no practiqué ninguna melodía antes. Me senté delante de él, respiré hondo, sentí y toqué.

Cuando terminé de tocar mi canción y me dije: "Ok, creo que no suena mal". Más tarde lo escuché y me gustó mucho, cada vez más, hasta que quedé alucinado. Las sensaciones estaban talladas en la canción y parecían tener un significado las diferentes frases de la pieza. 

Hay que decir que hubo un problema técnico. ¿Has visto que la canción se corta de repente? ¡La grabadora  se quedó sin batería suficiente para grabar la canción entera! ¡Qué capullo! ¿Por qué no lo comprobé antes? Estas cosas pasan… 

Pensé en volverlo a intentar, pero yo sabía que sería imposible de repetir. Fue una sola oportunidad, un solo momento. Momentos de inspiración que vienen y van, y hay que estar rápido para atraparlos. De lo contrario, se pierden en el tiempo y el olvido. 

Después de eso vi el lado positivo: "Eso es lo que ha sucedido, por lo que va a ser así." Al menos pude salvar una parte y en mi decisión quedó dejarlo así, inconcluso, que a la postre tendría su significado en la obra.

Las primeras veces que oí la canción no podía creer cómo mis manos habían sido capaces de hacerlo, aunque más tarde descubrí varios errores de armonía, entre otros.


El vídeo

El siguiente paso fue hacer una escena visual. El concepto era claro: quería escribir o pintar algo espontáneamente mientras escuchaba la canción, tratando de captar sus sentimientos y convertirlos así en palabras o imágenes, crear una especie de retroalimentación. Tras dudar en cómo reproducir las emociones, si irme por el camino de la escritura inconsciente o el de la pintura, decidí optar por el segundo.

¿Por qué pintar? Porque nunca he pintado en toda mi vida y sentía curiosidad por hacerlo. Además, si ya había obtenido resultados satisfactorios tocando el piano, ¿por qué no habría de ser el mismo con la pintura?

La técnica sería respetando el arte Junk de la generación de los artistas Beat de los años 50. No gastaría ni una sola corona en hacerlo. Tampoco voy a enredarme a explicaros mis condiciones económicas en Noruega, que daría para otras tantas páginas. Reciclaría la basura o usaría mi imaginación. Tenía que pensar cómo encontrar un lienzo, pintura de varios colores y un pincel. Parece una tarea difícil, pero se trata sólo de echarle imaginación.

Encontré el lienzo en la calle, tirado al lado de la papelera. No era estrictamente un lienzo, era una pieza de aluminio rectangular gris de los estantes de un supermercado, pero el tamaño era perfecto. Lo cogí.
Para preparar la pintura pensé en mezclar harina y agua para hacer la masa y curry, pimentón, detergente de color azul o café para obtener los colores. Para construir el pincel sería suficiente usar un palo para agitar el café o el té robados de la cafetería y mi propio pelo. Nada funcionó.

Cuando intenté hacer las “pinturas” de colores el resultado no fue como había esperado. Traté de empezar con el color rojo, pero cuando mezclé la harina con el pimentón el agua se convirtió en rosa. Se veía como un vómito, era horrible. No tuve en cuenta que la harina es de color blanco. Por lo tanto, de esa forma sería imposible obtener colores puros. Traté de romper un bolígrafo y usar la tinta, pero tampoco funcionó. Pero no iba a abandonar la idea  con el primer escollo, así que busqué otras maneras de hacerlo. Tuve una idea…

¿Por qué hacer el vídeo en color? Decidido, la imagen se vería en blanco y negro. No necesitaba más los colores puros, mejor aún, ¡ya no necesitaba colores!  Con harina mezclada, agua y café ya tenía mi querida y asquerosa pintura color marrón caca. 

Más tarde, comprendí que este cambio fue a mejor, porque en blanco y negro la escena se ajusta mejor a la historia, y la textura, elemento muy importante en el vídeo, toma más protagonismo que el color.

Ya tenía lienzo y pintura, solo me faltaba hacer el pincel. Corté un pedazo pequeño de pelo y lo amarré con una cinta. Me di cuenta de que no era suficiente pelo y necesitaba más, pero no quería hacerme un trasquilón tan grande, así que otra vez necesitaba una nueva idea. 

Sara fue la que me dio la solución. Cortó un trozo de esponja y la ató al palo. ¡Fue perfecto!, otra vez más, mejor de lo que esperaba. La esponja absorbía más pintura y las pinceladas tenían más intensidad. Todo estaba listo para comenzar: preparar la escena y grabar.

Cuando vimos el efecto de la pintura marrón en el lienzo gris metálico realmente me decepcionó. La imagen era fea, casi escatológica, pero había que probar de todos modos. Sara tuvo otra buena idea, sin ella no habría quedado ni la mitad de bien. Me dijo: "¿Por qué no apagamos la luz y grabamos la acción con la luz del teléfono móvil?" 

La imagen mejoró muchísimo, aunque en cuanto al color seguía siendo realmente fea. De todos modos, para ver el resultado tendría que esperar hasta la postproducción. La luz le daba la textura adecuada a la imagen, resaltaba los contrastes, el sentimiento de la duda y la desesperación.

Con todo listo, dimos al Rec y comencé mi experimento de action painting. Solo tenía una oportunidad, pues quería que fuera ese momento, esa vez y ninguna más. Si salía mal, no iba a repetir. Para captar adecuadamente las sensaciones, no tenía que intervenir la memoria, sino los sentimientos y el subconsciente. 

No era mi intención hacer algo concreto, bastaba llenar el lienzo con pinceladas y ver qué pasaba. Escuché, procesé y reproduje.Cuando vi el vídeo no me gustó nada el resultado, pero cumplía con los requisitos, espontáneo e improvisado. Pintar un mal cuadro era algo lógico, de todas formas, para que la obra tuviera sentido el primer intento debía ser el último. 

Roads

¡Caminos! Ese era el significado de la imagen, vi un montón de caminos, no físicos, vi caminos metafóricos. Vi opciones, alternativas, decisiones buenas y equivocadas. La vida como un todo considerado como carreteras. Las cosas que no se terminaron, las que sí se alcanzaron, los sueños que no se harían realidad, los trenes que se perdieron por no ser valiente, etc. Sin darme cuenta estaba empezando a construir mi historia, tratar de sonsacar a la obra un significado, los conceptos mediante el método inductivo. O Tal vez estaba simplemente volviéndome loco. ¡Just art!

No puedo adivinar mi futuro, no sé qué caminos tomaré. Ahora estoy en el presente y es en lo que debo pensar, pero uno siempre se pregunta qué hubiera pasado si, por qué no hice aquello, por qué sí…No sé qué forma va a tener el lienzo de mi vida. Tal vez, me equivocaré varias veces para encontrar mi camino, quizás no. Tal vez no va a ser el que yo espero, si es que espero alguno. Todo es una incertidumbre, y de ese ambiente se rodea la obra. El futuro es incierto y a veces nos angustia saber qué va a pasar. 

¿Qué opción sería mejor: Pensar en el futuro o sólo vivir en el presente? Quizá antes de encontrar el camino, la respuesta está ahí, cómo uno se va a tomar su existencia, o bajo la angustia de un devenir que nunca averiguará o bajo la idea de disfrutar el momento e intentar aprovecharlo, con la incertidumbre de ignorar lo siguiente.

Así definí la idea, el significado de mi “subconsciente” de la obra. Ese era el significado de los sentimientos, estaba claro, era una idea que rondaba en mi cabeza más veces de las deseadas. Aún tengo mis dudas de si realmente permanecía escondida en mi subconsciente o si simplemente soy un impostor que se  ha inventado algo para explicar la imagen y la música.

Ya tenía todo el material para el proyecto de vídeo. Recuerdo que apenas dormí aquella noche, estaba ansioso por hacerlo, las ideas y sensaciones estaban frescas en mi mente. Pero como no disponía del equipo necesario tenía que esperar al día siguiente para ir a la facultad.

 Vi que el cambio de imágenes en blanco y negro era mucho mejor de lo que había esperado. Adapté la historia del chico y la hice coincidir con los puntos de clímax de la canción y hacer una historia paralela entre la pintura, él y la elección de su camino. 

Cuando nos imaginamos cómo construir nuestro propio camino hay muchos de ellos para elegir, y muchas veces tenemos que decidirnos por uno solo, pero no sabemos cuál va a ser mejor. A veces hay decisiones que marcan tu vida. A veces no te gusta tu camino y decides empezar de nuevo. A veces no eres lo suficientemente valiente para perseguir tus sueños y al cabo de los años  te arrepientes, a veces ni siquiera sabes cuáles son tus sueños.  

Vi que el resultado se ajustaba bastante bien a la idea, aunque el final podía no resultar conciso. Sin embargo, tampoco  me interesaba ser claro, quiero que la obra deje al espectador pensando y saque sus propias conclusiones, al fin y al cabo el arte tiene esa parte de subjetividad con la que el espectador hace como suya la obra, relacionándola con su propia experiencia.

Ahora ya sabéis cómo fue el proceso de creación, espero que no se haya decepcionado, aunque sí que pienso que al desmembrar la obra se pierde ese aura mágico que la rodea y la eleva. Por eso quizá los artistas suelen mostrarse siempre herméticos a la hora de explicar qué querían hacer. En este caso, yo puedo mostrarlo porque nunca supe bien cierto qué quería hacer. Simplemente me dejé llevar.

Nunca supe qué hacer realmente hasta que un destello lo cambió todo. Si yo no hubiera decidido ir a tocar el piano esta obra se hubiese perdido entre las profundidades de mi mente, habría hecho otra cosa y no hubiera tenido nada que ver seguramente. Esa vez cogí el tren de la inspiración. Capté el momento, inicié y experimenté el proceso de creación y fue una experiencia muy gratificante. Una canción hizo un cuadro y un cuadro hizo un vídeo. La traducción de los sentimientos en el video tiene una idea, un concepto común. 

El arte produce el arte, el hecho de por qué el arte está en movimiento. Estoy seguro de que mi trabajo podría ser mejor, siempre puede ser mejor, pero estoy orgulloso de él porque el resultado final es mejor de lo que hubiera imaginado anteriormente. Antes no había nada. 

Disfrútala.







sábado, 24 de marzo de 2012

¡Muévanse coño!


Si la guita no aprieta tanto, si no hay tantas obligaciones, ¿para qué se las crean? No te empapeles joder, no hay necesidad. Ahora, claro, la pregunta e incluso la acusación es: ¿Nos engañaron? ¡Nos engañaron! Nos engañaron… Esto ya con resignación.

Esto tenía que explotar, ya lo sabíamos todos, aunque quizá nunca imaginamos que llegaría a estos niveles. Lo siento por el que se esclavizó en la época del boom, pero en aquella época me preguntaba y me sigo preguntando: Si alguien se esclaviza con el banco durante los próximos 30, 40 o 50 años, ¿por qué coño no se informa bien de la situación del mercado? ¿Por qué no mira las tendencias, la evolución de los precios? ¿Por qué cree a la televisión, a sus amigos que hacen lo mismo y al puto tío del banco? ¿Por qué no se hizo la pregunta maldita? ¿POR QUÉ? Es una prueba del efecto bola de nieve, del refrán de Vicente y del borreguismo que padece la sociedad. 

Nos la pegaron, sí, pero no. Es discutible. Muchos de los que ahora las pasan putas, antes se les atragantaba la boca de billetes cuando farfullaban y te decían: ¡Si no lo haces ahora eres tonto! Qué más da: comprar, vender, comprar, sacar tajadas y tajadas robándonos unos a otros. Sí, vender un piso a aquellos precios de mercado era un robo por parte del que vendía y un acto estúpido por parte del que compraba. Cuántas veces habré oído: ¡Ahh! Como todos lo hacen…

Todos querían  descubrir la gallina de los huevos de oro. Pero cuando todos sacan tajada y nadie pierde algo está fallando en el sistema. Porque para que uno se beneficie se ha de perjudicar a otro. Y he aquí el resultado. La mayoría de la población endeudada hasta las trancas. Esclavizados de por vida. Y al que no pudo endeudarse porque funcionaba mes a mes, jodido más que nunca, pero también libre de cargas. ¿Dónde están los beneficiados? Abrid bien los ojos, ladead la cabeza y mirad hacia arriba, siempre han estado ahí.

¿Dónde quedaba la conciencia en aquellos tiempos? El que la tenía y la usaba era un gilipollas y seguramente lo seguirá siendo para muchos. Bueno, pues la búsqueda de beneficio propio, o lo que yo llamo el egoísmo global, nos ha llevado a quebrar el sistema. Banqueros, agencias y políticos, tranquis colegas, porque la sociedad también es la culpable, porque al asumir que le han engañado asume varias cosas más. Por ejemplo que es inocente, ignorante y que confía en que los demás le resuelvan la papeleta. Pasivos e inútiles. Y por decisión propia.

Tenemos lo que merecemos, un país pringado de mierda, repleto de chorizos, porque sí, porque somos así, a nadie le importa nadie, nunca nadie cobra lo suficiente y lo más importante, nadie piensa cómo influirán sus actos en el conjunto. No estamos educados para eso.

Estas palabras son más inoportunas que nunca, y pueden doler, incluso si alguien se sintiera aludido le darían ganas de estamparme la cabeza una y otra vez contra la pared, pero eso no sería más que por frustración propia. 

¡Salud!

jueves, 16 de febrero de 2012

De qué va esto?

Últimamente ando trastornado, desde que doy las noticias estoy sobreinformado y me saturo, sobre todo si todo de lo que tenemos que hablar es de deudas, calificaciones, impagos, huelgas, recortes, desahucios, AGGH!! ¿Pero qué coño es esto? Así que igual que muchos se llevan el trabajo a casa, yo me llevo toda esta movida en la cabeza y trato de llevarlo lo mejor posible, sabiendo que lo que vienen son tiempos muy jodidos que solo recuerdan los mayores de 65. La diferencia con ellos es que nosotros venimos de un tiempo de derroche, de tenerlo todo y muchos vamos a pasar a no tener nada, mientras que ellos ya nacieron y aprendieron a vivir con nada.

 Así que en esas movidas ando yo pensando en la hora que dura el trayecto del autobús a casa. Y comienzo a plantearme cosas y el otro día descubrí una cosa muy sencilla, tan sencilla que nunca lo había visto tan claro: ¡El dinero no es REAL!

No, no lo es, nosotros hemos nacido, crecido y vivido con él, pero hubo un tiempo en que no existía, es una invención, es el eje del sistema en el que vivimos, es el que gobierna nuestras vidas, pero no, ¡no es real! Existen las manzanas, las verduras, las putas y las drogas, pero el dinero no, no y no, si olvido las implicaciones culturales y veo más allá de las reglas del juego establecido, realmente no es nada. Papel, níquel, cobre.


El otro día me comentaba un amigo que no llegaba a entender la economía, que si el dinero no es real, si se puede crear todo el que se quiera, ponerse más cantidad en circulación para que haya más y todos podamos acceder a él, ¿por qué no se hace? No supe qué decirle en ese momento, estas son las típicas cosas importantes que se suelen escapan de las manos, pero me dejó algo que pensar para mis viajecitos aburridos y largos de autobús. Entonces recordé dos conceptos básicos de cualquier libro de iniciación a la economía: el valor y la escasez. 

¿Por qué son valiosas las cosas? ¿Quién se ha planteado esto? Existe una paradoja que compara el agua con los diamantes y dice: ¿Por qué el agua, siendo un elemento tan sustancial para la vida no vale nada? ¿Por qué los diamantes tienen un valor incalculable? ¿Qué criterios se han seguido para otorgar ese valor? Según los criterios del valor y la escasez, cuando algo abunda su valor no es tan grande como otras cosas  que no son tan fáciles de consumir. En esa cultura nos movemos y seguramente nos podrá parecer normal. Pero a mí algo me huele raro. 
 El dinero tiene un papel muy importante en este juego. Simplificando mucho se puede decir que los criterios que se siguen para dar valor a las cosas es su escasez, pero ¿de verdad el dinero puede medir el valor real del agua o los diamantes? Claro, sería ilógico pensar en botellas de agua por 100€ si no hay escasez, el sistema no podría funcionar. Pero aún así el agua sigue siendo más valiosa que los diamantes, ¿no? Por tanto, ya encontramos una limitación a las reglas, el dinero no puede medir más allá del valor puramente económico de las cosas, basado en la escasez.

La percepción de valor está distorsionada, cuando hablamos de valor siempre lo solemos  relacionar con el precio y son dos conceptos que hay que separar. Una cosa es hablar del precio que marca el mercado (valor económico) y otra cosa muy diferente el valor que tiene en el mundo real. En el mundo real el valor del diamante es irrisorio comparado con el del agua. 

En muchos libros de economía esta paradoja suele estar en una de las primeras páginas y ya desprende un tufillo a podrido. Lo único que me queda claro es que el precio no puede medir el valor de las cosas, pero aún así lo hemos aceptado.

Volviendo a lo que me dijo mi amigo, si los bancos comenzaran a emitir billetes a granel, el dinero en sí mismo perdería ese valor porque ya no sería un bien tan escaso. Por tanto, les interesa que haya escasez para mantener ese valor, para que haya competencia, para que todos nos matemos por algo que realmente no es real. 

Otra cosa que me inquieta es lo que se puede ver entre las primeras páginas de un libro de macroeconomía. Dice que el bienestar de un país se mide con la cantidad de bienes y servicios que se producen (PIB) y que SIEMPRE tiene que crecer al menos un 2% al año, sino va la cosa mal. ¿Pero de verdad se puede tomar solo como referencia el PIB para medir el bienestar de un país? ¿Cómo mides el consumo de recursos, la salud de la población, el nivel de felicidad, el estrés, la calidad de vida o la contaminación? El sistema padece porque es erróneo, está mal planteado, aunque está ya demasiado viciado y parece que nada va a cambiar hasta que no nos estrellemos. Y vaticino que no queda mucho, algo gordo va a pasar antes de se cierren mis ojitos de insignificante humano. 

Por eso nunca me gustó la carrera de economía, porque desde el primer día intentaron adoctrinarme, porque muchos de los profesores aceptan las tesis como dadas y no se replantean nada. Por supuesto, el que sí que lo hace su voz no llega muy lejos, tiene limitados los canales de comunicación. 

Vivimos dentro de un sistema que un tío planteó hace muchos años y que pensaba que los recursos eran ilimitados. Ahora tengo claro que nos estrellamos sin remedio, existen demasiados intereses en contra como para detener la debacle. Así que dejaré de pensar en estas tonterías y me centraré en mirar por la ventana de este autobús y decirle algo ya a la tía que se acaba de sentar al lado.

domingo, 22 de enero de 2012

El espectador 2.0

En 2004 un tal Tim O’Reilly, un irlandés graduado en Harvard y experto en tecnologías de la información, introdujo en una conferencia un nuevo término que iba a revolucionar por completo Internet, y lo sigue haciendo. Habló de una nueva forma de concebir la red, una forma interactiva, instantánea y multipersonal. Lo definió como la Web 2.0, y no sé si de verdad era consciente del potencial que iba a suponer este avance.


A diferencia de los antiguos sitios web  1.0 donde la información fluye de manera unidireccional y los usuarios se limitan a la observación pasiva de los contenidos que se ha creado para ellos,  en La Web 2.0 los internautas pueden colaborar entre sí como creadores de contenido. Forman parte de ella páginas como Youtube, Flickr, los blogs, las redes sociales o las comunidades virtuales. Sin estos nuevos espacios virtuales, unido a la nueva generación de móviles con acceso a Internet, serían inexplicables los movimientos sociales que ha habido en los últimos meses. Y por eso los gobiernos quieren darse prisa en regularlo y censurarlo, ejercer algún tipo de control, por nuestra seguridad, por supuesto. 

¿Qué ocurre ahora? Claro, con toda esta vorágine de información que puede ser compartida y vista por todos, nos encontramos en un momento en el que la información fluye demasiado rápido: millones de noticias, vídeos, fotos, comentarios, tweets, etc., son subidos cada día y la red parece tener una capacidad infinita para absorber toda esa información. Nosotros NO.
Muchos no han tardado en encontrarle nombre y han denominado este efecto propagación “viral” en recuerdo a esos pequeños jodedores seres que se debaten entre la vida y la muerte. A priori todos estos cambios suponen un efecto positivo, pero obviamente también tienen algunos negativos. Hay tanta información circulando que no podemos fijar la atención en todo. Estamos saturados.

Por este motivo, nuevas formas también requieren por nuestra parte nuevas aptitudes y habilidades. Nuevas formas de observar e interpretar la información. Prácticamente todo está en la red hoy en día, el único requisito es saber buscar, saber moverse. Tener ese ojo clínico de saber qué es importante y qué no, quién es el emisor de contenido o qué intereses le han movido a compartirlo.

En los tiempos que corren se necesita de un espectador activo que sepa valorar y juzgar los contenidos que tiene delante: saber de quién recibe esa información, en qué circunstancias, etc.
Hoy en día por ejemplo es absurdo posicionarse con determinados medios: la Cope, Antena3 y el ABC o la Ser, La Sexta y el Público, por poner dos ejemplos antagónicos. Si solo consumimos estos medios es porque queremos que nos cuenten lo que queremos oír, somos SU audiencia. Pero, ¿quién dice la verdad? Claramente nadie. La capacidad de mostrar una realidad sesgada y la maleabilidad del lenguaje hace que todos los medios hagan de un hecho su verdad. O que haya hechos que a algunos les interese contar y otros que no.También debemos tener en cuenta el buen hacer del periodista, que también es persona y se puede equivocar. En fin, influyen demasiados factores como para fiarse al 100%.

Como excepción he de mencionar al canal Intereconomía, por lo poco que he visto, me parece un medio descabellado, no hay por donde cogerlo, aunque para hablar de él con más detenimiento debería verlo más. El canal responde a ese sector conservador, profranquista, racista, xenófobo (como se quiera llamar)  de la audiencia más radical. Pero los hechos están ahí, a la vez que adoctrina a quien se deja adoctrinar, tiene su hueco en el mercado. Porque no olvidemos que es un mercado, todo ha sido devorado por el sistema de mercados.

Creer en un medio es lo mismo que ir los domingos a misa: un acto de fe. No hay verdad absoluta, nuestro lenguaje no lo permite. Un mismo hecho se puede contar de múltiples maneras y causar sensaciones bien diferentes en el receptor. Para ello solo hay que analizar el tratamiento de una misma noticia en diferentes medios.

Por eso creo que es necesario tener una formación crítica, bien alimentada desde la escuela, pero ya sabemos los métodos rudimentarios que se emplean en las aulas: la creación de escribanos y robots autómatas, aunque parece que las cosas van cambiando… a pasos de tortuga.

El sistema mediático tiene un pacto tácito no escrito en ninguna ley ni contrato. Las cadenas se ponen de acuerdo para aturdir a las masas, las atiborran con noticias basura, publicidad, y muchas veces esconden las noticias importantes si les interesa. La información realmente la poseen cuatro. ¿Cómo se forma una noticia? ¿Acaso existe un periodista por medio y noticia? Eso será quien se lo pueda permitir, pero normalmente se subcontrata el servicio, funciona como una cadena de producción, los medios se suscriben a las agencias de noticias y así adquieren cierto poder de decisión sobre qué contar y qué no contar, sobre todo en el caso de las noticias internacionales, que son las más difíciles de contrastar. Y, desde luego, en la mayoría de ocasiones las noticias no son contrastadas por los profesionales, y menos ahora que los medios están bajo mínimos de personal.

Informarse no es escuchar lo que se quiere oír, los medios no lo ponen fácil y por eso es necesario no creerse del todo ninguna noticia o punto de vista. Gracias a las nuevas tecnologías cualquiera puede ser periodista, cualquiera puede comentar lo que pasa, subir una foto desde lugar de los hechos pocos segundos después de que ocurra. Esto es un avance que está revolucionando la forma de contar las cosas, tenemos herramientas muy poderosas. Solo hay que saber cómo usarlas. El periodismo y el sistema mediático como lo conocemos está en extinción, aunque seguramente intentarán adaptarse para aferrarse al trono hasta dar los últimos coletazos. Ahora todos somos informadores y todos somos espectadores. Pero debemos estar a la altura de las circunstancias.